Menu Close

Se valiente querido corazón
- C.s. Lewis -

Misión

Afiliación

La Fuente forma parte de la Alianza Cristiana y Misionera. Fundada por A.B. Simpson en 1887, existen comunidades de “La Alianza” en todo el mundo y en toda la República Mexicana.

Más que nada, en La Fuente nos consideramos amigos de todas las personas y de todos los movimientos que siguen a Jesucristo. ¡Nos emociona ver el avance del Reino de Dios por una diversidad de grupos! Por lo mismo, colaboramos con una gran variedad de seguidores de Cristo.
De hecho La Fuente nació por la unión de esfuerzos entre varios grupos cristianos, entre ellos la Misión Latinoamericana (ahora Unidos en Misión), la Alianza Canadiense, y una variedad de iglesias e individuos.

El enfoque de la Alianza es Jesucristo como Salvador, Santificador, Sanador, y Rey Venidero. El movimiento nacional se llama “La Alianza Cristiana y Misionera de la República Mexicana, A.R.”

VISIÓN

Jésus
​El significado de la vida se encuentra en Jesús. Jesús es el camino, la verdad, y la vida (Jn 14:6). Conocemos a Dios por medio de él. Conocer a Jesús sacia nuestra sed de “algo más” en esta vida. Él nos invita a vivir ligados a él por medio de su Espíritu y así poder hacer cosas grandes (Jn 14-15). La Biblia es “el pesebre en donde encontramos a Jesús.” Creemos que seguir a Jesús es una aventura de fe, no una lista de reglas.

Alcance
La gente afuera es primero. Jesús dice que vino para los enfermos no para los sanos, para los pecadores no para los justos, y buscamos imitar su misión. Alcanzar a la gente afuera requiere de un esfuerzo especial (Lc 15). Invitamos a la gente, no molestamos a la gente. El Espíritu Santo convence. Reconocemos que muchas veces nuestros amigos “pertenecen” antes de que “creen.” Respetamos y valoramos su proceso de exploración. El orgullo espiritual cae mal a Dios y a los invitados. Así que buscamos vivir una espiritualidad auténtica y humilde (Lc 18). Nuestra actitud en el alcance debe ser: “Soy un mendigo diciéndole a otro mendigo dónde encontrar el pan.”

Unidad
Dios quiere que seamos unidos. Jesús oró por la perfecta unidad entre sus seguidores (Jn 17:20-23). Buscamos ser una comunidad que vive la vida juntos con el fin de animarnos (Hch 2:42-47). Una clave de la unidad es la sana comunicación en la resolución de conflictos, hablando de frente con humildad y amor en vez de espaldas (Mt 18:15). Otra clave es la enseñanza bíblica que todos tenemos dones diferentes pero un mismo Espíritu (1Co 12). Fuera de La Fuente, nos consideramos amigos de todos los grupos y de todas las personas que siguen a Cristo.

Transformación
Seguir a Cristo es vivir diferente. Más que nada esta transformación se debe ver en la familia, en el trabajo, y en la escuela, y no nada más dentro de la iglesia (Col 3). El proceso de transformación dura toda la vida (Fil 1:6). Y parte de la vida transformada se manifiesta en nuestro trato con los que son diferentes a nosotros, sean de otras culturas o de otros grupos socioeconómicos (Lc 10:25-37, Ga 3:28).

Capacitación
Un buen líder levanta a otros líderes. Dios valora el liderazgo espiritual (Ro 12:8, Heb 13:17). Sin embargo, el líder tiene el llamado especial de liderar con un espíritu de humildad y servicio (Mr 10:42-45, Jn 13). Más que nada los grandes líderes del Nuevo Testamento dejaron un legado de reproducirse por levantar a otros líderes. El llamado de animar y preparar a nuevos líderes no es opcional, sino central en la misión de Dios (2Tim 2:2).

Nuestro Mensaje

JESÚS LIBERA
Todos nos enredamos en patrones destructivos de actuar y de pensar.
Jesús ofrece una verdadera libertad para vivir una vida plena y con propósito.

JESÚS TANSFORMA
Al confiar en Jesús, se desata el poder del Espíritu Santo en nuestras vidas.
Si cedemos el control a él, renunciando patrones destructivos,
​Dios hará toda una revolución en nosotros.

JESÚS SANA
El cielo es el único lugar donde no habrá enfermedad.
Sin embargo, Dios nos da pruebas del cielo por sanciones hoy en día.
De hecho, Jesús nos invita a acercarnos a él para ser sanados.

JESÚS VENDRÁ Y REINARÁ
Jesús regresará cuando menos lo esperamos para establecer su reino.
Dios nos invita a vivir la vida a lo máximo en el presente sabiendo que a la vez nos espera algo mejor.

Declaración de fe

  1. Hay un solo Dios, quien es infinitamente perfecto y existe eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
  2. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. Fue concebido por el Espíritu Santo y nació de la virgen María. Murió en la cruz, el Justo por los injustos, como sacrificio substitutivo, y todos que creen en El son justificados por medio de su sangre. Resucitó de entre los muertos, según las Escrituras. Actualmente está a la diestra de la Majestad en lo alto como nuestro gran Sumo Sacerdote. Vendrá otra vez para establecer su reino de justicia y paz.
  3. El Espíritu Santo es una divina persona, enviado para morar en el creyente, para guiarlo, enseñarlo y darle poder, y para convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
  4. Los Testamentos, Antiguo y Nuevo, son infalibles tales como fueron originalmente; fueron inspirados verbalmente por Dios y son una revelación completa de la voluntad de Dios para la salvación de los seres humanos. Constituyen la única regla divina de fe y práctica cristiana.
  5. El hombre fue creado originalmente a la imagen y semejanza de Dios; cayó por su desobediencia, y así incurrió en la muerte tanto física como espiritual. Todo hombre nace con una naturaleza pecaminosa, está separado de la vida de Dios y puede ser salvo sólo por la obra expiatoria del Señor Jesucristo. El fin de los impenitentes e incrédulos es la existencia eterna en sufrimiento consciente; el del creyente es de gozo y dicha eterna.
  6. La salvación se ha provisto por medio de Jesucristo para todos los hombres; y los que se arrepienten y creen en El, nacen de nuevo por medio del Espíritu Santo, reciben el don de vida eterna y llegan a ser hijos de Dios.
  7. Es la voluntad de Dios que todo creyente sea lleno del Espíritu Santo y enteramente santificado, separado del pecado y del mundo, y completamente dedicado a la voluntad de Dios, y así recibirá poder para vivir santamente y servir eficazmente. Esta experiencia progresiva, efectuada en la vida del creyente después de su conversión.
  8. Hay provisión en la obra redentora del Señor Jesucristo para la sanidad del cuerpo mortal. La oración por los enfermos y el ungimiento con aceite son enseñados en las Escrituras y son privilegios de la Iglesia para el presente siglo.
  9. La Iglesia consiste de todos aquellos que creen en el Señor Jesucristo, que son redimidos por su sangre y nacen de nuevo por el Espíritu Santo. Cristo es la Cabeza del Cuerpo, su Iglesia que ha sido comisionada por El para ir a todo el mundo para testimonio, predicando el Evangelio a todas las naciones. La iglesia local es un cuerpo de creyentes en Cristo que se reúne para la adoración a Dios, la edificación por medio de la Palabra de Dios, la oración, la comunión, la proclamación del Evangelio y la celebración de las ordenanzas del Bautismo y la Santa Cena
  10. Habrá una resurrección corporal de los justos y de los injustos; para aquellos será una resurrección para vida; y para éstos, una resurrección para juicio.

Equipo de Liderazgo

Jonathan y Rocio
Saúl y Veronica
Carlos, Rocío, Andrés, Alicia, Paulina, Cynthia, Saúl, Jonathan

El liderazgo de La Fuente está a cargo de un grupo de ocho “líderes servidores” y entre ellos dos líderes principales que son los “pastores” o “directores.”

La enseñanza bíblica en cuanto al liderazgo es radical. Afirma la importancia del papel de un líder. Sin embargo, enfatiza que el líder se debe caracterizar por una actitud de servicio. Aparte, el líder según la Biblia trabaja en equipo y hasta escucha a Dios en equipo. ¡El liderazgo bíblico rompe paradigmas!

En La Fuente buscamos evitar el manejo de títulos y con confianza se puede hablar a los líderes por su nombre. La palabra más usada en el Nuevo Testamento para el puesto de líder en la comunidad de fe es “anciano.” Actualizando el concepto a nuestra cultura, un anciano sería simplemente un “líder” o un “director.”

Nos encanta la ilustración de la pirámide invertida para describir el liderazgo cristiano. La tendencia humana es ubicar al líder encima de una pirámide, disfrutando de su posición arriba de los demás. Según Jesús, el líder cristiano se debe encontrar abajo, para servir a la comunidad de fe. Y según Jesús, la comunidad de fe también debe existir para servir: ¡a la gente afuera!

(1Timoteo 3:1-7, 1Pedro 5:1-4, Marcos 10:40-42, Marcos 2:17)